viernes, 13 de diciembre de 2013

El astillero, de Juan Carlos Onetti

Era la hora en que se despertaba el doctor Díaz Grey y tanteaba buscando el primer cigarrillo, con los ojos cerrados para salvar lo que fuera posible de las imágenes del sueño recién muerto y fortalecer sin imposiciones lo que tuvieran de nostalgia y dulzura.


Portada del libro "El astillero", de Juan Carlos Onetti 
Editorial: Booket (Seix Barral)



Fecha de publicación: 2009
 


Precio: 8€
 


ISBN: 8432250325
 


Nº páginas: 240



SINOPSIS
Larsen vuelve a la ciudad de Santa María, después de haber sido expulsado de allí en el pasado. Con la idea de volver a crecer y hacer algo grande, entra a trabajar en el astillero del viejo Petrus, un lugar en ruinas, pero que el viejo dueño asegura que va a resurgir muy pronto. Larsen, mientras tanto, intenta conquistar a la hija de su jefe, como parte de su estrategia para posicionarse bien socialmente y redimirse.


EL AUTOR
Juan Carlos Onetti (1909-1994) fue un escritor uruguayo mundialmente reconocido. Su narrativa destaca por ser existencialista y estar impregnada de cierto aire pesimista. Recibió grandes premios, como el Premio Nacional de Literatura de Uruguay (1962) y el Premio Cervantes (1980), entre otros. Algunas de sus obras son La vida breve (1950), El astillero (1961), Juntacadáveres (1964), Cuando entonces (1987) y Cuando ya no importe (1993).


TRAS LA LECTURA
El astillero no ha sido una lectura fácil en ningún caso. Hay veces en los que no es el momento del libro que tienes entre manos, que necesitas otro tipo de lectura. También se puede pensar que una buena novela no entiende de momentos, sino que siempre se hace apreciar. Pero no es menos ciertos que hay historias estupendas que requieren de su pausa, su reposo y de más dedicación y atención que otras. Quizás no era el momento para mí y para este libro, quizás no he sabido apreciarlo.

Lo cierto es que, si me fijo en la historia en sí, El astillero ha sido una decepción. No cuenta apenas nada. Hay muchas veces en las que parece que algo va a pasar, pero no se avanza apenas en los hechos. Quizás esta sea la grandeza del libro, que su historia casa perfectamente con sus personajes, con su escenario también.

El astillero es ese sitio que fue grande y ahora está venido a menos. Que tiene gente trabajando en él y diciendo que las cosas mejorarán pero que, en el fondo, ninguno confía realmente en que las cosas mejorarán. Es como si los trabajadores fuesen allí día tras día a representar un papel, en una triste obra de teatro que no deja de ser una metáfora de sus propias vidas. La ciudad ficticia donde todo pasa, es también reflejo de esa decadencia. Incluso el clima lo es, con sus tristes días lluviosos y de mar agitado.

Los personajes, con el protagonista a la cabeza, son gente que fue y ya no es, que vive melancólica, que busca expiar su pasado, buscar su segunda oportunidad, su redención, pero que no dejan de ser quienes son, que no terminan de arrancar, que no son capaces de dejar el estado de melancolía crónica en la que se han instalado, que se intentan creer sus propias mentiras y las ajenas, aún sabiendo que todo son mentiras, que no hay futuro posible.

El lector que busque una gran aventura, o incluso una lectura pausada pero una gran historia, se sentirá decepcionado irremediablemente. Esta es una historia gris, al igual que todos los elementos: personajes, ubicación de los hechos, desarrollo. ¿Dónde está entonces eso que hace que mucha gente lo considere un gran libro? El color lo pone el autor con su narrativa. Con su forma de decir las cosas. Pero ¡ojo! Hay que tener paciencia, hay que estar dispuesto a la relectura. Algunas frases son para volver sobre ellas, para estar dispuesto a sacarles el jugo, detenerse en la forma de decir algo, en lo que se deja entrever también pero no se dice. Se nota que el autor tiene oficio y es en esa distancia corta donde más se disfruta.

¿Es eso suficiente, la forma de narrar del autor? Sin duda lo es para mucha gente. Para mí no lo ha sido, reconozco su buen hacer y me hay fragmentos que he admirado, pero mentiría si no dijera que la lectura me ha aburrido en más de un momento. Me ha faltado más historia, más personajes, menos derrotismo y ambiente melancólico y un poco más de acción presente.

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